martes, 9 de agosto de 2011

Me echo de menos

Siempre lo he pasado mal con las despedidas...
No poder saber con certeza, cuánto tiempo pasará hasta volver a ver a esa persona que tanto aprecias o saber que ya no la volverás a ver más... siempre me ha producido un vacío increíble... a veces temporal y otras... durante toda la vida...

Me había pasado con terceras personas... Pero cuando es una parte de ti la que se va y no vuelve... Qué haces? Qué hago? Es tan surrealista que a veces ni me entiendo... Tendría que ser fácil volver a reencontrarse, volver a despertar algo que estuvo dentro de ti, no quiero pensar que se murió y nunca más volverá...
Supongo que lo apreciaba al igual que a las personas a las que echo de menos...

De pequeña y no tan pequeña... sólo necesitaba un lápiz y un papel para ser feliz, mi sueño era ser dibujante de cómics... Cuando no había nadie en casa, la música se fusionaba con mi cuerpo y me encantaba seguir el ritmo y cantar... Entre canción y canción, siempre había tiempo para interpretar un pequeño monólogo, para intentar hacer un truco de magia e incluso para realizar alguna acrobacia... Tengo que admitir, que el tema de las acrobacias no se me daba muy bien... siempre había una figurita de cerámica, una puerta de cristal... que tropezaba conmigo y acababa en pedacitos... La primera vez, lo de la corriente de aire repentina coló... las otras veces ya no... Entonces era mi madre la que seguía el ritmo de la música golpeando mi trasero...

Como dice el dicho popular "las desgracias nunca vienen solas", hubo una época en mi vida que así fue... Una detrás de otra y a eso se sumó que a la mayoría de las personas que me rodeaban les molestara que pudiera entretenerme con un lápiz y un papel, cantando, bailando, escribiendo o como fuera... Cada vez que lo hacía, me decían que era una pérdida de tiempo, que hiciera algo de provecho y me hacían la vida imposible hasta que no se salían con la suya...

Sin darme cuenta, fui dejando de hacer esas pequeñas cosas que tanto me llenaban... hasta que llegó un día en que el impulso que me hacía coger el lápiz.. encender la radio... desapareció...

Pasó el tiempo y eché de menos el poder expresarme con el lápiz... mi cuerpo me lo pedía pero ya no era lo mismo... Destestaba todo lo que dibujaba y escribía, las caras de los personajes eran tremendamente tristes... ya no me salía nada medio decente, sólo hacer una línea me sentía frustrada y poco a poco fue a peor... Sin darme cuenta había enterrado una parte de mi muy importante...
Pensé que si dejaba de hacer lo que me gustaba temporalmente, esas personas dejarían de molestarme y mis ánimos irían a mejor, lo hice para no caer en picado, sin darme cuenta de que lo que estaba haciendo era muchísimo peor que si hubiera seguido haciendo lo que me llenaba de verdad y soportando a su vez las mierdas de los demás...

Echo de menos la facilidad con la que plasmaba lo que soñaba, echo de menos soñar, echo de menos escuchar mi voz con aquel sentimiento tan puro, echo de menos hacer reír a los demás como lo hacía, echo de menos no sentirme vacía, echo de menos lo que nunca pude ser, echo de menos las respuestas sarcásticas contra la violencia física, echo de menos viajar a un lugar seguro en mis sueños, echo de menos la fuerza que desprendía ante las dificultades, echo de menos el teatro, te echo de menos a ti Bécquer, echo de menos soñar despierta, lo echo de menos, me echo de menos.